Compañía del Alba presenta: "QUIXOTE"
En el marco de la 4ª Ronda "RUlando en clave cultuRAL"
La actividad también forma parte del Circuito "Asturies, Cultura en Rede" que promueve y financia la consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias.
Miguel de Cervantes introdujo dentro de su novela El Ingenioso Hidalgo de La Mancha diversas narraciones: unas son cuentos populares que adapta al transcurso de la trama de las aventuras de Quijote y Sancho; otras, pequeñas novelas pastoriles de amores. Se interpretan estas historias, junto con versos y coplas cantadas al son del rabel, a la manera de los juglares.
De las historias seleccionadas destaca su carácter popular:
“El loco de Sevilla” (Libro II, Cáp. I). Conserva una estructura de sorpresa final que recuerda chistes de locos que aún se cuentan hoy en día.
“Los regidores rebuznadores” (Libro II, Cáp. XXV y ss.) Anota Luís Andrés Murillo: “Imitar el rebuzno era habilidad de la que solían presumir villanos y pícaros”. Y también: “Los rebuznos del asno figuran en muchos cuentos folklóricos. Pellicer notó la semejanza entre esta anécdota y un episodio de Apuleyo, El asno de oro (Libro VIII)”.
“Los juicios de Sancho Panza” (Libro II, Cáp. XLV y ss.) provienen de fuentes folklóricas, con la sustitución de la figura del juez (el sabio) por la de Sancho Panza. Las respuestas del “muchacho que no va a dormir en la cárcel” se encuentran en cuentos recopilados en diversos lugares de España.
“Las bodas de Camacho” (Libro II, Cáp. XIX). La adaptación intenta reflejar el ambiente popular (de romería) de las bodas. Las coplas que canta Basilio recuerdan en su desesperación a las que cantan otros pastores enamorados que aparecen en ambas partes del Quijote.
El rabel
El espectáculo se apoya en el uso del rabel (también llamado bandurria), instrumento pastoril que se cita varias veces en el Quijote. De él dice Covarrubias: “Instrumento músico de cuerdas y arquillo; es pequeño y todo de una pieza, de tres cuerdas y de voces muy subidas. Usan dél los pastores”.
El rabel se conserva hasta bien entrado el siglo XX en zonas de Extremadura, Asturias (concejo de Caso) y Cantabria (zona de Polaciones).



